domingo, 29 de enero de 2017

La encomienda que ¿unió?

1:09 AM // 13/10/15

Hoy, martes 13 de octubre, me llegó la (espero que primera de muchas) encomienda de Valentín. Podría decir que es de los mejores días que tuve.

Para empezar, de esto me enteré a las 9 de la mañana, en pleno recreo, cuando me llegó un mensaje de mi mamá que decía que acababa de llegar una encomienda a nombre de Valentín Luna para mí (pegué el grito de mi vida en medio de todos).
A esto sumémosle que llegué a mi casa 5:30, y no, no me calmó, al contrario. Cuando la abrí lo primero que vi fue un peluche de panda tejido en crochet, el cual tenía una tarjeta que contaba que se llaman "amigurrumi" y que se usan mucho en Japón, se dice que poseen un alma que nos acompañará y será nuestro confidente de por vida, proporcionándonos protección y consuelo cuando nos sintamos tristes o confundidos; también tenía un anillo de un infinito, que representa nuestro infinito, el que esperamos que así sea; estaba la respuesta a mi carta (otra carta) sssuper linda con la que obviamente lloré; y por último una carta para mi mamá. Acá aclaraba que era nada más un chico común que me quería muchísimo, que no eramos novios virtuales, y que eramos muy amigos que queríamos conocernos más que otra cosa, y acá se desató el problema. Después de esto mi mamá le quiso mandar un audio (que todavía no mandó y espero que no mande) diciéndole "algunas cosas", supuestamente nada malo, pero no me gusta la idea de que lo haga. A la noche le conté más o menos el significado de los regalos, y me dijo que le parecía raro que haga tanta cosa por una relación de amigos, le dije que no lo iba a entender si no tenía a alguien lejos a quien necesitaba y quería mucho, y fue ahí cuando saltó, de nuevo, con el tema de que es imposible querer a alguien que no conocés, y que las personas no son siempre las mismas, que podrían llegar a tener dos caras, insinuando que cuando lo vea no iba a ser el mismo que con el que hablo todos los días, y fundamentó esto contándome una historia de su adolescencia, en la que ella conoció a unos chicos en la costa, y meses después ellos fueron a verlas, y ahí se dió cuenta de que no eran nada que ver con lo que había visto y hablado antes. Todavía no sé cuándo fue, pero empecé a llorar, la impotencia de tener una mama que no me apoye en lo que más quiero en estos momentos, es más fuerte que yo. Hablamos un poco más del tema, me dijo que le parecía re buen chico, que se nota que tiene interés en mí, y que no me está prohibiendo verlo ni hablarle, pero que solamente cree que una relación vía celular no puede llegar a ningún tipo de afecto. Después, cuando se dió cuenta de que me puse mal en serio, cambió de tema.
Y ahora es cuando yo pienso, ¿cómo puede seguir pensando así, si ya vió por meses y meses como estoy con el tema de nuestra amistad? ¿qué le cuesta apoyarme solamente en esto? No le estoy pidiendo ir a España, es Córdoba, es conocerlo, es ver que en serio tenemos la misma relación que por chat, que se de cuenta que esto es más sano que cualquier amigo que pudiera tener acá. Si supiera que él es una de las más grandes razones por las que pienso, hablo, ayudo y actúo de la manera en la que lo hago, si supiera que es Valentín para mí, y creería en las relaciones a distancia, ya lo hubiera conocido, pero es que no tengo idea de cómo hacer para que me entienda.
La impotencia real que me está matando, esto no salió como esperaba, pero no puede quedar así.